El informe «Ciberviolencia y ciberacoso contra las mujeres y niñas en el marco de la Convención Belém Do Pará«, elaborado por ONU Mujeres y el Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (MESECVI) establece que la violencia digital es un problema global y creciente, cuyas consecuencias económicas y sociales son inmensurables.
Sobre la violencia digital, no existe un consenso internacional sobre la terminología, y el Informe utiliza indistintamente los términos «violencia facilitada por las TIC», «violencia en línea» y «ciberviolencia». Define la violencia de género en línea como «cualquier acción o conducta… que le cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, económico o simbólico… con la asistencia de las tecnologías de la información y comunicación».
El documento subraya que la violencia en línea no es un fenómeno aislado, sino que es parte de un continuo de violencia de género que afecta a mujeres y niñas tanto en los espacios físicos como en los digitales. Esta violencia se ejerce de manera desproporcionada contra mujeres, adolescentes y niñas, así como contra la comunidad LGBTIQ+, y tiene efectos particularmente dañinos en las víctimas.
Analiza las distintas manifestaciones de esta violencia. Las agresiones en línea se enmarcan en la violencia de género que tiene lugar en la comunidad, como el ciberacoso y el ciberhostigamiento, o en el ámbito de las relaciones de pareja. Se documenta que la violencia digital a menudo aumenta en el momento de la separación y puede ser un antecedente o una consecuencia de la violencia física.
El informe destaca la falta de datos estadísticos oficiales sobre la violencia en línea a nivel mundial y regional, ya que no se encuentran coordinados los sistemas de recolección de datos sobre violencia de género con las bases de datos de crímenes cibernéticos.
Las consecuencias de la violencia digital no difieren en su impacto de las de la violencia fuera de línea. Puede afectar la identidad, el desarrollo personal, la dignidad, la libertad y la privacidad de las víctimas, generando daños psicológicos, físicos, sexuales y económicos a corto y largo plazo.
Recomendaciones
El documento concluye con una serie de recomendaciones para los Estados, en las que se insta a:
- . Legislar: crear normas que tipifiquen y sancionen de manera efectiva esta violencia.
- . Proteger: asegurar que las víctimas tengan acceso a la justicia y a mecanismos de reparación.
- . Cooperar con los intermediarios de internet: se insta a las plataformas a colaborar en la prevención, detección y sanción de la violencia.









