Ni instinto natural, ni solo por amor: lo que sostiene el funcionamiento del mundo es el trabajo doméstico y de cuidado que realizan mayoritariamente las mujeres. Este video explica de forma breve y contundente cómo estas tareas (limpiar, cocinar, cuidar infancias o personas mayores) son en realidad el engranaje invisible que permite que el resto del sistema económico siga girando.
A diferencia de los varones, que a menudo aumentan su actividad laboral cuando tienen hijos, las mujeres ven recortadas sus posibilidades de descanso, estudio o crecimiento profesional debido a la doble jornada. El material rompe con el mito de que estas tareas son «muestras de afecto» y las pone en el lugar que corresponden: son trabajo no remunerado que debe ser redistribuido.
«Eso que llaman amor, es trabajo no pago.»









