16 maneras de enfrentarnos a la cultura de la violación | ONU Mujeres | Artículo

La cultura de la violación no se sostiene únicamente en los hechos de violencia sexual. También se construye y reproduce a través de discursos, prácticas, silencios y estereotipos que naturalizan el acoso, justifican a quienes ejercen violencia y responsabilizan a quienes la padecen.

ONU Mujeres señala que esta cultura está atravesada por las desigualdades de género, las relaciones de poder y las ideas que naturalizan determinadas formas de violencia y dominación. Por eso, enfrentarla requiere mucho más que condenar los hechos cuando ocurren: implica revisar aquello que los habilita, los minimiza o los vuelve aceptables.

En su propuesta “Dieciséis maneras de enfrentarte a la cultura de la violación”, ONU Mujeres plantea acciones que podemos incorporar en nuestra vida cotidiana, en nuestros espacios de trabajo, en las organizaciones y en la comunidad.

16 maneras de enfrentarte a la cultura de la
violación


Síntesis adaptada para uso educativo y de sensibilización

Fuente: ONU Mujeres, “Dieciséis maneras de enfrentarte a la cultura de la violación”, 18 de noviembre de 2019.

La cultura de la violación se sostiene en creencias, prácticas y relaciones de poder que normalizan, justifican o minimizan la violencia sexual y las desigualdades de género. Las siguientes 16 ideas retoman y sintetizan las propuestas de ONU Mujeres para identificar esas prácticas y promover transformaciones individuales, comunitarias e institucionales.

  1. Crear una cultura del consentimiento
    Promover el consentimiento libre, explícito y continuo. No alcanza con la ausencia de un “no”: es necesario que todas las personas involucradas expresen un “sí” y puedan retirarlo en cualquier momento.
  2. Denunciar las causas profundas
    Cuestionar las desigualdades de género, las ideas que asocian masculinidad con dominación o violencia y las creencias que responsabilizan a quienes sufren violencia en lugar de responsabilizar a quienes la ejercen.
  3. Redefinir la masculinidad
    Revisar críticamente los mandatos sobre lo que significa “ser varón” y promover formas de masculinidad alejadas de la violencia, la dominación y la imposición.
  4. Dejar de culpar a las víctimas
    Evitar explicaciones que responsabilicen a quien sufrió violencia por su ropa, consumo de alcohol, conducta, sexualidad, lugar donde estaba o decisiones personales. La responsabilidad es de quien ejerce la violencia.
  5. Mostrar tolerancia cero
    Sostener políticas claras frente a la violencia y el acoso sexual en los espacios laborales, educativos, comunitarios y de ocio, y asegurar que los compromisos institucionales se cumplan.
  6. Profundizar en qué significa la cultura de la violación
    Reconocer que no se limita a una agresión sexual concreta: también incluye prácticas, discursos y normas que normalizan la violencia, reducen la autonomía y trivializan el acoso o la violencia sexual.
  7. Adoptar un enfoque interseccional
    Comprender que las desigualdades se combinan de distintas maneras. La orientación sexual, identidad de género, discapacidad, edad, situación económica, origen étnico y otros factores pueden aumentar las barreras y las formas de violencia.
  8. Conocer la historia de la cultura de la violación
    Estudiar cómo la violencia sexual ha sido utilizada históricamente como mecanismo de dominación, opresión, guerra y control de comunidades.
  9. Invertir en las mujeres
    Apoyar organizaciones, iniciativas y redes que promueven los derechos de las mujeres y diversidades, acompañan a quienes atraviesan violencias y fortalecen su autonomía y participación.
  10. Escuchar a las sobrevivientes
    Escuchar sin juzgar, creer en los relatos y respetar los tiempos y decisiones de quienes atravesaron violencia. Evitar preguntas que responsabilicen o cuestionen por qué una persona permaneció o no se fue.
  11. No reírse de la violación
    Rechazar los chistes y expresiones que banalizan, justifican o normalizan la violencia sexual. El humor también puede reproducir imaginarios que legitiman la violencia.
  12. Implicarse
    Participar en la construcción de comunidades y políticas que prevengan las violencias. Informarse, reclamar derechos y exigir que las leyes y políticas de igualdad se implementen efectivamente.
  13. Poner fin a la impunidad
    Promover que quienes ejercen violencia rindan cuentas y que las instituciones respondan de manera adecuada. La falta de consecuencias contribuye a sostener la cultura de la violencia.
  14. Ser un testigo activo
    Cuando sea seguro hacerlo, intervenir ante situaciones de acoso o violencia: preguntar a la persona afectada si necesita ayuda, generar una distracción, pedir apoyo, documentar el hecho cuando corresponda o marcar límites claros al comportamiento.
  15. Educar a la próxima generación
    Cuestionar estereotipos de género desde edades tempranas, promover vínculos respetuosos y enseñar que el consentimiento, el cuidado, la autonomía y el derecho a poner límites son fundamentales.
  16. Iniciar la conversación o unirse a ella
    Hablar sobre estas cuestiones en familias, escuelas, organizaciones, lugares de trabajo y comunidades. Compartir herramientas, construir redes y participar colectivamente permite transformar las normas que sostienen las violencias.

Para trabajar en talleres: estas 16 propuestas pueden utilizarse como disparadores para conversar sobre qué prácticas están naturalizadas, qué responsabilidades tienen las instituciones y qué acciones concretas podemos asumir como comunidad.

Documento elaborado a partir de la publicación de ONU Mujeres. Para consultar el artículo original y su desarrollo completo, visitar: https://www.unwomen.org/es/news/stories/2019/11/compilation-ways-you-can-stand-against-rape-culture



Compartí este post: https://atediversa.ar/0293

Scroll al inicio